La aventura de la dama en Jaque.

Eran las ocho del veinticinco de noviembre de 1895, sonó la campanilla del 221B de calle Baker, era Billy uno de los muchachos en los que confiaba Sherlock, paso al cuarto de estar misiva en mano y la deposito en las manos de mi compañero.

Sherlock la leyó detenidamente y espeto _Lamentablemente debemos ponernos dirección al cinco de Picadilly.

De camino mi compañero me relato, que el caso consistía en averiguar si los celos de Mr.Hill eran o no infundados, Mr. Hill era un ciudadano de clase alta reconocido por sus empresas de paquetes en Estados Unidos había hecho fortuna y ahora vivía en un gran palacete a las afueras de Londres, vivía con su esposa Miss. Jones diez años más joven que él, era una mujer de tez clara y cabellos dorados y rizados y generosas curvas, que hacían de ella una mujer bastante llamativa y deseable.

El Sr. Hill refería en la carta traída por Billy la zozobra y desasosiego interior que últimamente sentía al presentir que su esposa lo podría estar engañando, necesitaba con premura poner algo de luz sobre sus sospechas.

Estábamos llegando al cinco de Picadily donde quedamos en urdir un plan para seguir los pasos de Miss. Jones esta había indicado a su esposo, debía salir de viaje a un pueblecito de Birmingham de nombre desconocido a acompañar a una amiga a casa de la madre de esta y que estaría fuera el fin de semana.

Miss Jones debía salir sobre las doce de la mañana según las instrucciones aportadas por su marido. Siendo las doce y doce minutos, la puerta de la vivienda se abrió y pudimos ver a la mujer salir fuera. Había ya un coche de un caballo esperándola, el cochero un tipo joven la abrió la puerta y la mujer entro al habitáculo del carro seguidamente el chofer fustigo levemente al animal y se alejaron, caí en la cuenta cuando el coche se alejaba que Holmes iba agarrado a la parte trasera del carro.

Acto seguido pedí nuevamente los servicios de otro cochero para proceder a seguir al coche en cuestión y le indique a mi cochero no lo perdiera.

Después de aproximadamente media hora y diecinueve millas recorridas el coche paro frente al hotel Old Crown de Birmingham, un edificio antiguo de estructura de madera en blanco y negro, en el barrio de Digbeth. Miss Jones bajo del carruaje, segundos antes había saltado Holmes del habitáculo y se había ocultado tras dos setos , pudimos ver cada uno desde su perspectiva como se acercaba a la dama el propio cochero y se fundían en un abrazo pasional, perdiéndose en el interior del hotel.

Holmes se acercó a mi carruaje diciendo:

_Se dio cuenta Doctor o tuvo que esperar al final para averiguar el evidente resultado.

Era obvio que no existe amante en este caso al menos, no uno fijo se trata de una mujer con hipersexualidad o lo que es lo mismo una dependencia del sexo que no cesa, llámelo adicción mi querido amigo.

Cuando tomo el coche no hizo gesto alguno al cochero que denotara se pudieran ya conocer con anterioridad, fue ya dentro del habitáculo cuando seguramente nuestra traviesa esposa incitara al joven a la pasión, por lo que podemos decir a Mr. Hill su mujer no le es infiel de corazón sino debido al trastorno que padece.



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